Entrevista a JAVIER DE BENITO, director del Instituto de cirugía plástica, reparadora y estética que lleva su nombre.
Joan Oliva
¿Que es un estudio o tratamiento antiaging?
El antienvejecimiento es un tema con el que, de entrada, no hay que confundirse. La gente piensa muchas veces que es un tratamiento estético, de cremas, para estar más joven. No. El tratamiento antiaging es un tratamiento orgánico, del cuerpo en general, en el que lo más importante es el estudio de los polimorfismos genéticos.
Sabemos que hay un estilo de vida, que hay unas dietas, que hay que hacer ejercicio. Eso todo el mundo ya lo sabe. Pero lo más importante es este estudio genético, conocer qué probabilidades tenemos en un futuro de desarrollar unas enfermedades que las hemos adquirido por herencia, o adquiridas por nuestro estilo de vida.
En España hoy somos capaces, a través de un examen de la saliva, y de hecho hay pocos laboratorios que se dedican a este test en Europa, de conocer los puntos débiles de cada individuo. Se hace una sola vez en la vida nada más. Con un estudio se sabrá como es la expresión genética, como trabajan esos genes.
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Los telómeros actuan manteniendo la integridad de los cromosomas y cada vez que una célula se divide el telómero se acorta dando lugar a un cambio en la expresión genética de la célula con envejecimiento de la misma y finalmente la muerte celular.
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Ha evolucionado en los últimos años la ampliación del espectro de marcadores e identificadores (genéticos). ¿Cuáles son los que nos acercan a esa información genética?
Hay cerca de 60, entre ellos marcadores de lesión vascular, de pared íntima de vaso sanguíneo, de infarto, de infarto cerebral… También los hay de la hipertensión. Se puede saber también en una mujer joven si va a tener un problema de endometriosis en el futuro. Se sabe también a nivel del cáncer de colon poliposo; se sabe igualmente por lo que se refiere al Alzheimer, prediciéndolo con bastantes posibilidades. Y se sabe si podemos tener más tendencia a desarrollar una diabetes en el futuro. Igual con respecto a la depresión.
Hay un tema fundamental, me refiero a la expresión de los polimorfismos de la cetilación. No es lo mismo cuando hay dos personas con la misma infección, y a cada una se le da 500 miligramos de antibiótico. Una persona que tenga una cetilación lenta tendrá mucho más tiempo el medicamento en sangre y, por consiguiente, necesitaría quizá menos dosis que los 500 milígramos citados. Por el contrario, a aquel que acetile muy rápido, lo que va a hacer su organismo es destruir mucho más rápidamente la dosis de antibiótico en sangre, y necesitaría por ello 700 miligramos en lugar de 500 para surtirle el mismo efecto.
Y eso es importante cuando uno, el día de mañana, sufre una enfermedad grave y hay que administrarle medicamentos. Ese desconocimiento hace que en algunos casos actúe mejor el mismo tratamiento, y en otros no tan bien.