lunes, 25 de mayo de 2015

Eurovisión necesita una catarsis urgente

Tras la enésima decepción de España y de sus colegas del Big Five -Alemania, Francia, Reino Unido) en el festival de la canción de Eurovision (21º puesto para la cantante Edurne), cabe replantearse si el festival debe seguir como está, con reglas perversas y el ganador casi conocido de antemamo, o bien transitar hacia un modelo que lo haga menos previsible. 

Las claves: discutir el televoto, quizá eliminar los efectos especiales, hacer que cada país cante en su idioma o que todos los países disputen semifinales, ( y por tanto se escuche su canción dos veces en el caso de los candidatos que pasan a la final). Más drástico sería eliminar la música pregrabada, y volver a la tradicional orquesta, lo que daría más chances a los países latinos y no latinos de tradición musical más melódica (Francia, España, Italia, Irlanda, Reino Unido, Portugal, Malta... ), tratados muy injustamente en los últimos años.

Con 60 años a sus espaldas, el veterano festival ha sido descrito como uno de los ejemplos del soft power europeo, como la Champions League u otros acontecimientos con los que se transmite todavía una cierta dosis de liderazgo desde Europa hacia el exterior. La cifra de 250 millones de espectadores en una gala habla por si misma.


martes, 12 de mayo de 2015

Carmen Vela, secretaria de Estado de I+D+i: "Los investigadores que consiguen un contrato Ramón y Cajal tienen desde el primer día unos 40.000 euros para empezar a trabajar"

Carmen Vela, bioquímica, secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación en el Gobierno de España, insiste en este punto: a pesar de la crisis que hemos pasado, hay que dar a conocer el potencial científico español y su realidad; nuestro país ocupa la décima posición del ránking internacional, con un 3% de la producción total -"Si analizamos además las publicaciones en las 68 mejores revistas científicas del mundo, y éste fue un estudio que hizo la prestigiosa Nature, ocupamos el octavo lugar del mundo".- 


                                                                                                                                                               Joan Oliva. -¿Estamos por detrás de quién?
Está Japón, Estados Unidos, Alemania, Corea…Ocupábamos el 9º puesto en el 2008, y pasamos al 10, y no fue porque nosotros bajáramos sino porque la India, en cantidad de publicaciones entró y se puso en la séptima posición, y eso hizo que Canadá y otro país más nos hiciera bajar un puesto. Pero en las revistas de calidad estamos en la octava posición.

-Si se entra en algunos subsectores de investigación concretos ¿estamos más adelantados?
En algunos estamos más adelantados, y en sectores que la gente no podría llegar a imaginar como puede ser Física, Matemáticas ¿Qué es lo que ocurre? Que a veces las universidades no entran en los rankings. Pero cuando analizas departamentos por departamentos de universidades, en áreas concretas, muchos departamentos de universidades españolas están entre los cincuenta primeros del mundo.

 -¿Tenemos cifras de la fuga de cerebros en España?
-Lo primero que hay es un plan para que eso no se produzca. Hemos intentando buscar datos que nos permitan cuantificar si se están marchando personas fuera, y sí se puede saber puntualmente si se ha ido esta o aquella persona de este centro o de aquel otro. Desde el punto de vista estadístico tenemos que cruzar tres parámetros: edad, nacionalidad, es decir si se trata españoles nacidos en España, y  cualificación;hemos trabajado con expertos de la mayor cualificación, es prácticamente imposible decirlo con exactitud…

-¿Cómo se lucha para evitar esa fuga?
-Para nosotros lo realmente importante es retener el máximo talento. En una estrategia en paralelo con la UE del Horizonte 2020, tenemos un eje adicional que es formación de talento en I+D+i, y empleabilidad. Por ejemplo, en los contratos pre doctorales, pasamos de becas a contratos, lo cual significa  un 20% más de coste: hemos convocado mil contratos, el número de siempre, y no se les ha tocado su sueldo a pesar de ese 20% más de coste que soportamos.

En los centros Ramón y Cajal en los que en su momento tuvimos que bajar el número de contratos, lo que no bajamos fue el presupuesto. Los investigadores que consiguen un contrato Ramón y Cajal tienen desde el primer día unos 40.000 euros para empezar a trabajar. Desde 2014 estamos sacando 350 contratos más para jóvenes investigadores, a través de la convocatoria Juan de la Cierva,  incorporación de 225 contratos;  100 proyectos de investigación que no se habían hecho antes dentro del Plan Estatal para jóvenes investigadores, para que puedan dirigir su propio proyecto, y, en el que llevan incluido su propio dinero para pagar su salario.

Cuanta más producción científica, más eventos: el ejemplo latinoamericano

Existe una correlación probada entre el número y actividad de las asociaciones, producción científica y la capacidad para atraer eventos.Lo...